Por nuestras aulas centenarias: Arnaldo Orfila Reynal

Arnaldo Orfila Reynal nació el 9 de julio de 1897, en la ciudad de La Plata. Ingresó a nuestro Colegio en el año 1910 y fueron sus aulas, hoy centenarias, las que lo vieron dar los primeros pasos en su distinguida carrera como editor, académico y químico.  

Como estudiante del Colegio colaboró en la elaboración del periódico El estudiante y en su segundo año organizó junto a sus compañeros una escuela nocturna para obreros.

Al egresar como bachiller, continuó sus estudios superiores en la Universidad Nacional de Buenos Aires y años más tardes retomó su carrera en la UNLP donde se graduó y doctoró en Ciencias Químicas.

En 1921, asistió como integrante de la delegación argentina al 1° Congreso Internacional de Estudiantes realizado en México.

A raíz de este evento, que marcó su formación cultural e intelectual, estableció sólidos vínculos con personalidades destacadas como José Mauro de Vasconcelos, Julio Torri, Pedro Henríquez Ureña y Daniel Cosío Villegas, entre otras. Incluso, a este acontecimiento se debe su incursión como empresario cultural, una nueva faceta que le permitió administrar y articular las relaciones entre Jorge Luis Borges y Proa, Victoria Ocampo y Sur, Alejandro Korn y Valoraciones.

En 1938, fundó la Universidad Popular Alejandro Korn (UPAK). Militó en el Partido Socialista Argentino y en 1939 fue corresponsal de la guerra española a solicitud de su partido. A su regreso de Europa asumió como secretario general de la UPAK.

Por recomendación de Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña, accedió a la dirección de la primera filial del Fondo de Cultura Económica en Buenos Aires, durante los años 1945 y 1947. Un año más tarde, luego de trasladarse a México, dirigió la editorial hasta 1965.

Abocado a la profesionalización de la industria editorial latinoamericana, el FCE publicó durante la gestión de Orfila Reynal cerca de 900 nuevos títulos y colecciones, a la vez que lograron establecer nuevas filiales en Chile y en España.

En el auge de su carrera como editor, alejado ya de la Química, fundó la editorial Eudeba en 1957 y la editorial Siglo XXI en 1966, además de numerosas revistas, entre las que se destacan Atenea, Valoraciones, El Iniciador y Camada.

Por su destacada trayectoria y valiosos aportes al mundo de la cultura fue distinguido con el premio Orden del “Águila Azteca”, máxima condecoración que el gobierno mexicano otorga a un ciudadano extranjero, y con la Medalla “Félix Varela” y la condecoración “Carlos Manuel de Céspedes”, otorgadas por el gobierno cubano. En 1985 el gobierno francés lo reconoció con la Legión de Honor.


Arnaldo Orfila Reynal, el editor que marcó los cánones de la edición latinoamericana

Víctor Nova Ramírez narra, en su tesis doctoral, el paso de Orfila Reynal por las aulas de nuestro Colegio:

 

Además, cuando cursaba sus estudios de educación secundaria colaboró en la elaboración de un periódico estudiantil El estudiante. De su estancia en el Colegio Nacional de La Plata también se sabe que formó parte de la generación de 1910, que sería la que inauguró los cursos de esta institución educativa.

Cuando cursaba el segundo año de sus estudios en el Colegio Nacional, Orfila comenzó a dar muestras de sus dotes como líder y como organizador de empresas culturales independientes, al organizar junto con algunos de sus compañeros una escuela nocturna para obreros. Ésta será su primera experiencia de este tipo de la cual se tenga registro, de las muchas que encontraremos a lo largo de este itinerario.

A casi siete décadas de distancia, Arnaldo Orfila colocaría simbólicamente a este evento como su primera gestión exitosa en la promoción de la académica y cultural, en el discurso que pronunció en 1980, cuando fue condecorado con La Orden del Águila Azteca (ésta es la máxima condecoración con la que el gobierno mexicano puede reconocer a un ciudadano extranjero): En mis años de estudiante secundario dirigí una escuela nocturna con 600 obreros, porque desde entonces sentía la necesidad de ofrecer con la enseñanza de aperturas vitales a los que vivían en universos sumergidos.

(…) Al establecer que desde que él era un joven estudiante de secundaria se interesó en buscar canales de comunicación alternativos entre quienes eran los encargados de difundir la cultura y, quienes tradicionalmente por su posición económica, su origen de clase o social no tenían la más remota posibilidad de acceder a ella

Para saldar la distancia entre la intencionalidad que se le atribuye a la creación de aquella escuela nocturna para obreros con el hecho en sí mismo, hay que colocarlo en su respectiva dimensión histórico-social en la cual se desarrolló, para poder comprender la época y las posibilidades de acción social fuera de las aulas que les brindaba a aquellos jóvenes estudiantes rioplatenses. Para ello hay que recordar que el Colegio Nacional de La Plata era en aquel tiempo el modelo educativo de vanguardia tanto por su diseño curricular como por sus métodos de enseñanza, además de que ofrecía el servicio de internado (con autogobierno de los estudiantes), lo que, en parte, promovió una convivencia más cercana entre estudiantes y con sus profesores.

La plantilla de profesores era otra de las fortalezas del Colegio porque ahí se desempeñaron como docentes personalidades de la talla del historiador, Ezequiel Martínez Estrada y algunos años después se integró a su plantilla el humanista dominicano, Pedro Henríquez Ureña. La lectura era un hábito que se inculcaba y se promovía como parte de las actividades cotidianas del Colegio Nacional —según cuenta Orfila a Cristina Pacheco— durante la media hora diaria que los alumnos tenían que dedicarle a la lectura de periódicos, fue que él y sus compañeros de estudios se familiarizarían con las noticias provenientes de México y de su Revolución. Evento que seguirían con especial atención y en el que algunos años después, cuando ya era universitario, tendría la oportunidad de ser testigo directo de la puesta en marcha del programa educativo y cultural de dicha Revolución, cuando asistió como delegado de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) al Primer Congreso Internacional de Estudiantes de la Ciudad de México de 1921.

Fuente: http://posgradocsh.azc.uam.mx/egresados/078_Nova_VictorErwin_Arnaldo_Orfila.pdf